En el contexto actual del sistema financiero peruano, los bancos de origen chino, específicamente el Industrial and Commercial Bank of China (ICBC) y el Bank of China (BOC), se han encontrado en una encrucijada que pone en tela de juicio su efectividad y estrategia en el competitivo mercado local. A medida que estos bancos intentan consolidar su presencia, se enfrentan a un panorama lleno de retos que van más allá de las simples oportunidades de negocio.
De acuerdo a un análisis de Moody’s, el ICBC experimentó una disminución del 4,28% en su cartera de créditos durante el año 2024 en comparación con el año anterior. Esta caída se atribuye a la feroz competencia dentro del segmento corporativo, donde el banco ha decidido abstenerse de participar en operaciones con márgenes de ganancia reducidos. Este enfoque conservador refleja una estrategia de priorización de la calidad sobre la cantidad en un entorno donde la presión sobre los márgenes es intensa.
Por otro lado, el Bank of China ha visto un crecimiento modesto del 3,6% en sus préstamos durante el 2024. Sin embargo, la agencia calificadora Pacific Credit Rating ha señalado que el banco mantiene una concentración significativa en un número limitado de clientes y en el sector de la banca corporativa. Esta dependencia de un pequeño grupo de grandes corporaciones podría hacer que el desempeño del BOC sea vulnerable ante cambios en el mercado o la entrada de nuevos competidores.

La situación se agrava aún más al considerar que el 86,05% de los créditos corporativos en Perú son otorgados por solo cuatro bancos grandes, según datos de la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) a diciembre de 2024. Esta concentración del mercado genera un entorno casi monopolístico que dificulta la entrada y la competitividad de bancos más pequeños, como los chinos, así como de otros grandes jugadores internacionales como Santander y Citibank. Enrique Castellanos, un académico de la Universidad del Pacífico, enfatiza que «la banca corporativa del Perú está casi monopolizada por los cuatro primeros bancos», lo que representa un desafío significativo para cualquier nuevo entrante o incluso para instituciones ya establecidas que buscan expandir su participación en este segmento.
La banca corporativa no es un campo sencillo; se trata de un sector que requiere una alta sofisticación en términos de estructuración financiera y atención a operaciones complejas que involucran sumas multimillonarias. Enrique Díaz, presidente de la consultora MC&F e IFEL, señala que «no cualquier institución puede hacer banca corporativa», ya que se trata de un ámbito que ha atraído la atención de los bancos más grandes debido a su naturaleza de alto riesgo y alta recompensa.
La entrada de instituciones financieras chinas en el mercado peruano parece ser parte de una estrategia más amplia que busca respaldar el crecimiento de las empresas chinas a través de inversiones, como es el caso del puerto de Chancay. Esta conexión entre los grupos económicos chinos y sus bancos ofrece una ventaja competitiva que no existía anteriormente, lo que, según Díaz, añade un nuevo nivel de competencia en el sector.
A pesar de estos desafíos, la presencia de los bancos chinos en Perú representa una oportunidad única tanto para ellos como para el mercado local. Si logran adaptarse a la realidad del competitivo entorno financiero, podrían encontrar su nicho y contribuir de manera significativa al desarrollo del sector financiero peruano. Sin embargo, el camino hacia el éxito estará lleno de obstáculos que deberán superar con astucia y estrategia. En un mundo donde la competencia es cada vez más intensa, la adaptabilidad y la innovación serán claves para la supervivencia y el crecimiento de estos bancos en el Perú.
Fuente: www.america-retail.com


